lunes, 7 de enero de 2008

El pescador


Había una vez un hombre que tenia una familia de 5 hijos, junto a sus esposa cuidaban de ellos. Aunque eran muy pobres eran gente buena, generosa y siempre dispuesta a dar una mano a todo aquel que lo necesitara.
Fieles seguidores de cristo no faltaban a la iglesia y ayudaban en todas sus actividades
Tristemente el no encontraba trabajo pues no había tenido la oportunidad de estudiar
Ahora en todas partes contratan gente que ha estudiado.
Así que vivían de trabajos esporádicos de jornal, cargando cosas y hasta limpiando.
Con estos centavos que ganaba cubría apenas para pagar el lugar donde vivían y alguna que otra medicina para sus hijos uno de ellos muy enfermo de asma pero su subsistencia dependía de la pesca.

Este hombre todos los días se levantaba a las tres de la mañana para agradecer a Dios y pedirle que le ayudara en su difícil situación.
Después iba al río a pescar con una tablita y un trozo de cordel
que guardaba como un tesoro
Desde las cuatro de la mañana esperaba sacar el mayor numero de pescados posibles para poder venderlos en el mercado.
La hora era muy importante por que si no lograba algo que vender para media mañana perdería su oportunidad por que la gente llegaba muy temprano al mercado.

Sin embargo, a pesar de sus oraciones nunca lograba pescar a tiempo lo suficiente para poder venderlo.

Y siempre como si fuera una maldición, cuando faltaban unos minutos para las 9 de la mañana picaba un solo pez.

Esto frustraba al pescador que no podía venderlo tan tarde así que le tocaba darle eso a su hijos para comer.

Un día en su desesperación dejo la amabilidad a un lado y después de sacar el único pez de las nueve de la mañana reclamo con todas sus fuerzas a Dios.


¿Por qué no puedo progresar?
¿por qué no puedo dar a mis hijos más que un pescado?
¿Por qué me maldices?
¿o me abandonas?
¿Por qué?

Sin respuesta de Dios se seco las lagrimas y tomo el pescado camino a casa con la mirada clavada en el suelo lleno de frustración y un dolor profundo en el pecho.

Entro a casa y su esposa lo recibió con una sonrisa
Como una costumbre ella tomo el pez y se dispuso a limpiarlo.
uno de sus hijos corrió a saludarlo
Uno de ellos le contó que en la escuela lo habían premiado.
Otra le enseño un lindo dibujo que había hecho en un trozo de madera
Otra niña le llevo un vaso de agua
El ultimo el más pequeño y enfermo lo vio con una sonrisa.
En este momento el pescador pensó en el y se dio cuenta que hacia mucho que no parecía ser atacado por el asma.

Que sus otros hijos eran cada vez más inteligentes y que realmente tenia una familia hermosa.
En ese momento Dios le hablo no como muchos piensan con una vos de estruendo sino con una vos suave, callada, como un pensamiento.

¿Alguna vez te a faltado ese pez?
¿alguna vez, no tuviste que comer?
Mira al cielo y veras que hay un techo sobre tu cabeza
Mira de frente y veras que hay una mujer que te ama
Mira abajo y veraz que hay unos niños que con ese pez de todos los días están creciendo.

El pescador sintió ganas de llorar pero en vez de eso abrazo a su hijo más pequeño
Y mientras lo abrazaba vio en una vieja revista un titular que decía:

“Científicos comprueban que el aceite de pescado ayuda en la cura del Asma”

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